Bici inclusiva

18/04/17
Bici inclusiva

Paseo a Ciegas realiza una labor inclusiva con personas con discapacidad visual, intelectual y motriz. (Foto: Ángela Ávalos)

Todos los domingos, desde las 9:00 y hasta pasadas las 13:00 horas, en la esquina de Paseo de la Reforma y Sevilla, justo a un costado de La Diana Cazadora, se coloca una carpa donde prestan bicicletas. Al acercarse, salta a la vista que las estas son de dos plazas, de las que se conocen como “tándem”, y entonces surgen las preguntas: si las rentan, por qué son así, o si las dos personas que van arriba pueden pedalear. El staff de Paseo a Ciegas —organización civil a cargo del stand, que organiza paseos en bicicleta para personas con discapacidad visual, mental y motriz— se encarga de responder. 

“La bicicleta, la máquina más noble creada por el hombre, ha sido el eslabón que creó todo esto, porque además de venir a rodar los domingos, alrededor de la pasión por ella tenemos una gama enorme de posibilidades de inclusión para personas con discapacidad, con actividades culturales, recreativas y deportivas, así como un proyecto de integración laboral”, cuenta Manuel de la Torre, presidente de este esfuerzo ciudadano creado el 10 de enero de 2010 con el apoyo de Contacto Braille, Muévete por tu Ciudad y Bicitekas, y constituido en 2012 como A. C. A bordo de cada bicicleta, una persona con discapacidad y un voluntario pedalean juntos para hacer visitas a museos, funciones de cine con audiodescripción, conciertos, además de caminatas inclusivas, campamentos, carreras pedestres y rodadas interestatales a Cuernavaca, Pachuca, Texcoco o Pirámides, que implican entre 5 y 6 horas de pedaleo. 
 
“Para una persona que perdió la vista y pensó que nunca volvería a subirse a una bicicleta es tener la posibilidad de retomar esa experiencia, de sentir el viento en la cara, de disfrutar la sensación de movilidad y lo lúdico que es andar en ‘bici’. Por su parte, los ciegos de nacimiento que nunca lo habían hecho y ahora tienen la oportunidad, ya no se quieren bajar”, explica De la Torre. 
 
La base de datos de la asociación actualmente es de 476 beneficiarios, de los cuales el 92 por ciento tiene discapacidad sensitiva (visual) y, el 8 por ciento, discapacidad intelectual o motriz. De ellos, acuden entre 30 y 40 cada domingo, y hay uno nuevo cada semana. 
 
Para Paseo a Ciegas también es primordial generar conciencia, por lo que el primer sábado de cada mes organiza un taller de sensibilización guiado por educadoras y fisioterapeutas, en el que participan quienes desean convertirse en voluntarios. Durante 5 horas, con un antifaz en los ojos, los asistentes experimentan condiciones de ceguera. En la primera parte del taller, según explica De la Torre, abordan conceptos sobre discapacidad e inclusión; en la segunda, realizan actividades sensoriales lúdicas; y, en la tercera, llevan a cabo ejercicios de orientación y movilidad enfocados en discapacidad motriz. Además, el tercer domingo de cada mes, de 10:00 a 14:00 horas, realizan paseos sensoriales en el Bosque de Chapultepec con grupos de 10 personas, en los que “las guías son personas ciegas que explican cómo utilizan los demás sentidos para suplir el de la vista y convivir en el espacio público para cruzar la calle y ubicarse”, comenta el director. 

"Rodar me ha ayudado mucho"

Carolina García Parra, de 33 años de edad, quien tiene discapacidad visual, acudió a dar su testimonio a uno de los talleres mensuales de Paseo a Ciegas. A partir de ahí, pasó a formar parte del staff. “Hago rodadas cortas y largas, doy información. Me gusta estar aquí por la convivencia y los amigos, también por todo el apoyo que da la asociación”, comenta.

Caro, como todos le dicen, también confía que ser parte de Paseo a Ciegas le ayuda a “estar lo mejor posible, porque antes estaba mal, muy deprimida, y estar aquí me ayudó mucho para superar la pérdida de mi bebé hace dos años”, comparte, y señala que a su pareja también le gusta mucho la bicicleta. 

“Estar aquí cambia la cara y el ambiente, la vida es diferente”, dice.