Pedaleando juntos

18/04/17
Pedaleando juntos

Conoce esta forma de hacer terapia de manera recreativa. (Foto: Ángela Ávalos)

Los beneficios de un paseo en bicicleta son muchos y, en el caso de las personas con discapacidad, estos se potencian, pues además de tratarse de un ejercicio que libera endorfinas y oxitocina (sustancias encargadas de levantar el ánimo), aumenta el tono muscular, mejora la postura y la percepción del equilibrio, lo que es muy útil en casos de discapacidad auditiva, y refuerza la seguridad y la autoestima.

“Es como si hiciéramos una terapia de forma recreativa, en convivencia con más personas, escuchando los sonidos de las fuentes, viendo los árboles. Eso ayuda, motiva y estimula diferentes áreas”, dice la fisioterapeuta Viridiana Rosas, quien es voluntaria de la asociación desde hace 4 años.

Responsabilidad y sensibilidad 

Para lograr ese bienestar, es necesario que los voluntarios se sensibilicen en cuanto a todo lo que implica conducir una “bici” tándem en cuyo asiento trasero va una persona con discapacidad. “El beneficiario debe confiar plenamente en quien lo va a llevar, saber que va a ir con cuidado y no va a pasarse un semáforo, por ejemplo”, explica Rosas. 

En el caso del voluntario, debe saber que no es lo mismo manejar una bicicleta que lleva atrás a alguien más, pues implica más peso y, como los reflejos de las personas con discapacidad se ven disminuidos, requiere mayor control, fuerza y seguridad de arranque, que se transmite al beneficiario para crear sinergia y sincronización. 

Por otro lado, enfatiza, debido a que los seres humanos somos muy visuales, la percepción engaña, aunque el equilibrio no tiene nada que ver con la vista, por lo que el voluntario tiene que ir atento para corregir y dar indicaciones al beneficiario para alinearse y sujetarse. “Un voluntario nuevo no va nunca con un beneficiario nuevo, además, se le manda con alguien de su talla, peso y complexión, para evitar lesiones y accidentes. Se trata de hacer buena mancuerna”. 

Pero también hay casos en los que los mismos beneficiarios se han vuelto voluntarios: “Luis Horacio, que tiene parálisis cerebral, maneja un triciclo con caja donde lleva niños con autismo o parálisis; otro caso es el de Bryan, quien tiene baja visión y lleva a su mamá, que es ciega, o a otros beneficiarios; también hay quien nos ayuda a guardar las bicicletas, siempre con la guía de alguien”, concluye Rosas, quien agrega que hay beneficiarios autónomos, que pueden moverse solos en triciclo o bicicleta recumbente. 
Carolina