Joder a México

06/01/17
Joder a México

(Foto: Cuartoscuro)

Por Darío Ramírez

@dariormrs

Irreverente y solidario. Curioso del periodismo. Creyente del disenso y la crítica. Sólo respetando derechos humanos avanzamos. En busca del mezcal perfecto.

Todavía la cruda del 1ro de enero está latente y parece ser que la realidad nacional se empeña en hacerla más amarga. Todavía no regresan todos de vacaciones pero las noticias que cambiarán -o seguirán cambiando- nuestro presente ya están a toda marcha. Me refiero al gasolinazo. Me refiero a que las tarifas eléctricas también subirán.

Aquellas palabras de Peña Nieto: “no habrá más gasolinazos”, parece que solamente eran mera habladuría de un político más en la palestra. Igualmente sus promesas de que la gasolina bajaría con la reforma energética. Bla, bla, bla.

Uno pensaría (o yo querría pensar) que Enrique Peña Nieto, en el último tramo de su gobierno haría las cosas diferentes, dado que como las ha hecho no marchan bien. Pero no, la miopía y los intereses de grupo son más importantes en la mente presidencial.

Al mismo tiempo, resulta ridículo ver cómo Enrique Ochoa, presidente del PRI, se “solidariza” con los mexicanos por el gasolinazo (no es broma). O que los infames del Partido Verde afirman que el gasolinazo combatirá el cambio climático (tampoco es broma, más bien patético).

El gasolinazo de 2017 afectará a cada uno de nuestros bolsillos. De eso no hay duda. El Secretario de Hacienda miente cuando dice lo contrario. La ecuación es increíblemente sencilla y la enseñan en la primera clase de economía. Para atajar el incremento de costos en la producción por motivo de que suben los combustibles, los productores subirán los precios. Al subir los precios (por ejemplo, como se anunció que subirá el precio de la tortilla) a cada uno de nosotros nos alcanza para menos. Ahora multiplique eso para las decenas de millones de mexicanos que viven en pobreza. Entonces, transporte, alimentación, calzado y vestido irán incrementando sus costos y la inmensa mayoría de los mexicanos sus salarios seguirán siendo los mismos.

El gobierno tendrá que asumir el descontento social. Los partidos políticos tendrán que asumir el costo (y no se le olvide a usted esto la próxima vez que alguno de los partidos le pida su voto).