Los otros presos: niños y niñas que viven en la cárcel

17/04/17
Los otros presos: niños y niñas que viven en la cárcel

(Foto: Cuartoscuro)

Por Saskia Niño de Rivera

@saskianino

Odia al delito, compadece al delincuente. Directora General de Reinserta un Mexicano A.C.

Al hablar de motines, muertes y fugas del penal de Topochico, en Nuevo León, pocas veces se menciona a las mujeres –13 de ellas, embarazadas– y los niños de 0 a 3 años que viven dentro de ese reclusorio y se enfrentan al infierno.

Cuando leemos o escuchamos autogobierno, en tan mencionado penal estatal, poco se habla de la complejidad que existe en Nuevo León al ser una entidad donde hay presencia de más de un grupo del crimen organizado y cómo esto puede ser un factor complejo al momento de la reclusión y operación de un reclusorio.

Al pertenecer a una célula de algún grupo delictivo, las cuatro paredes de una prisión no exentan a quienes los integran de códigos, reglamentos o lealtades. Pertenecer al crimen organizado dentro del penal de Topochico no tiene barreras ni discrimina por género, edad ni situación legal. Cada que hablemos de Topochico no hay que obviar que estamos hablando, además de hombres en reclusión, de mujeres y niños.

Desde hace poco más de un año, tras el motín de febrero 2016, donde murieron 49 personas, las cosas se “calentaron” dentro de este reclusorio y las riñas y motines se han vuelto una cosa habitual en el día a día de los internos e internas de este centro.

En febrero del año pasado, conocí de primera mano las condiciones del penal. Realicé una visita y observé las condiciones en las cuales vivían niñas y niños encerrados con sus madres. En aquel momento, eran 13 los menores que habían nacido y llamaban hogar las cuatro paredes de este reclusorio. La situación, un año después, no ha mejorado.

La semana pasada visité, de nuevo, Topochico. La situación es peor. Retrata una tragedia. El número de menores de multiplicó. Ya no son 13 sino 38 las niñas y niños que viven en esa cárcel estatal. Son 38 menores expuestos al autogobierno que priva al interior del penal, víctimas del estrés post traumático de los actos violentos.

Hoy, al igual que más de 350 mujeres identificadas como parte del grupo criminal “Z” y 90 mujeres del Cártel del Golfo, 38 menores y 13 por nacer en los siguientes meses, también cumplen sentencia por el delito aún no tipificado: “nacimiento en prisión”.

Así como en Topochico, 80 por ciento de los 375 reclusorios del país tienen condiciones de autogobierno o cogobierno según la Comisión Nacional Derechos Humanos (CNDH). Las condiciones de ingobernabilidad que tienen los diferentes reclusorios permiten hacinamiento, motines, riñas, falta de acceso a la salud y alta posibilidad de fugas por la ausencia de autoridad.

Hoy hay más de 700 niñas y niños que viven dentro de estos reclusorios en nuestro país. Hoy, desde la mayoría las instituciones responsables y las autoridades, no se ve por el bien superior de estos menores, ya que en muchos casos ni siquiera tienen acceso al interior de los penales donde viven, en el abandono, bebés y niñas y niños.

Dentro de 7 meses entra en vigor la Ley de Ejecución Penal, donde se estipulan las condiciones de maternidad en prisión que deberán existir para que un menor pueda pasar sus primeros 3 años cerca de su mamá.

Más que nunca, tenemos que ser vigilantes de esta bomba de tiempo que son nuestras cárceles y exigir que se respeten los derechos y que el gobierno tome control de sus penales. Si no lo hemos hecho por aquellas personas que merecen una segunda oportunidad, tenemos que hacerlo por el futuro de México: las niñas y niños.