Equinoccio de primavera: Un proceso espiritual

20/03/17
Equinoccio de primavera: Un proceso espiritual

Existe la creencia popular de que durante el equinoccio de primavera cualquier persona puede ir a "cargar" energía a los centros ceremoniales. (Foto: Especial)

Al respecto del popular ritual de irse a “cargar” de energía a las pirámides de Teotihuacán, dos conocedoras del tema desde la perspectiva espiritual alegan que el equinoccio de primavera es un proceso en el que influyen diversos factores para que se pueda experimentar un cambio.

Existe una creencia popular de que las culturas prehispánicas como los aztecas, otomís, toltecas y otras cuya deidad era el sol, a cada entrada de la primavera iban a “llenarse de energía” a centros ceremoniales como Teotihuacán o Monte Albán.

En entrevista para LA CAPITAL, Michel Button, fundadora de Xicome, organización cuya intención es promover la paz y la armonía, el arte, la ciencia, la espiritualidad y las culturas ancestrales, mencionó que el ritual del equinoccio de primavera comienza el día 20 de marzo y lleva implícito una serie de acciones necesarias para lograr una verdadera sensación de “conexión”.

Para Button es a través de los rezos, las oraciones y las danzas como alguien puede verdaderamente crear un lazo con el Sol y la Tierra para experimentar una sensación de amor y de energía.

También especificó que el ritual es el fin de un ciclo y el principio de otro que forma parte de un proceso de sanación, agradecimiento y amor con el “padre sol”.

Por otra parte, para Tonenca, danzante prehispánica, la ceremonia del equinoccio de primavera corresponde a una forma de vida, que desde su nacimiento lleva a cabo, algo que la mayoría de la gente “no entiende”.

Por ejemplo, ella cree que para que sea efectivo el ritual se tiene que estar “sano” del cuerpo, la mente y el espíritu.

El cuerpo a través de la alimentación (comida orgánica y balanceada) genera que, en su opinión, la mente esté sana y pueda tener un ente espiritual, el que se puede llegar a conectar con la esencia de todas las cosas y la naturaleza.

Con esos requisitos, Tonenca afirmó que el ritual del 20 de marzo puede llevarse a cabo, si no con éxito, sí con una perspectiva orientada al culto, la meditación y la espiritualidad.

Además, detalló que no sirve ir un día a las pirámides y vestirse de blanco para “cargar” energía si en realidad, desde su experiencia, es parte de un proceso que implica una forma de vida apegada a sus creencias ancestrales.

Y, argumentó, que en esta era existe insensibilidad y falta de percepción debido a la tecnología, la falta de atención a los demás y el egoísmo que no permiten una verdadera percepción de la espiritualidad.