Decepciona a socios negocio de Uber

17/02/16
Decepciona a socios negocio de Uber

El año pasado la empresa comenzó un proceso de expansión más agresivo al obtener su regularización en la Ciudad de México. (Foto: Cuartoscuro)

Lo que prometía ser una excelente opción para generar ingresos extra o trabajar de forma independiente, resultó no ser tan atractivo para algunos de quienes se asociaron a Uber y compraron autos para prestar sus servicios.

Luego de que el año pasado la empresa comenzara un proceso de expansión más agresivo al obtener su regularización en la Ciudad de México, notificó en noviembre a sus socios –como denomina a quienes prestan el servicio a través de su plataforma– que incrementaría la cuota de retención por cada viaje realizado de 20 a 25 por ciento.

Dos meses más tarde, en enero, les informó a través de un correo electrónico, que bajaría las tarifas de su categoría Uber X, la más utilizada y económica, en un aproximado de 10 por ciento.

De esa manera, quienes habían invertido en la compra de uno o varios autos para ponerlos a trabajar como prestadores de ese servicio de transporte privado vieron mermados sus ingresos y, para algunos de ellos, dejó de ser el negocio prometedor que creyeron.

Jorge Vale y su esposa decidieron en julio de 2015, poco después de que la Ciudad de México regularizara la aplicación, que podían invertir sus ahorros en el enganche de un auto para asociarse con Uber.

La primera dificultad fue saber que justo entonces la empresa modificó las condiciones y puso como requisito que el valor factura de los autos que ingresaran a prestar servicios fuera de al menos 200 mil pesos. Aún así continuaron con sus propósitos.

El segundo obstáculo fue encontrar un chofer, ya que Jorge no deseaba dejar su trabajo sino un ingreso extra. Sin embargo, fue complicado encontrar una persona de confianza y, haciendo cálculos, decidieron que era mejor no repartir las ganancias con un empleado por lo que ambos lo trabajaban en su tiempo libre.

Jorge asegura que en un inicio generó ingresos suficientes para pagar la mensualidad del auto, así como gasolina, mantenimiento y refacciones.

“Al inicio era sólo 20 por ciento, había pocos autos y muy buena demanda. Tenías  buen trabajo y buenos ingresos. Hoy hay muchos más autos en oferta y aunque hay muchos usuarios, los ingresos por viaje  disminuyeron. No tengo ganancia, pero no estoy perdiendo dinero, al menos pago el auto, que usamos como auto propio también”. Jorge considera que Uber maneja políticas unilaterales y hace modificaciones al servicio sin consultar a los socios, promocionando ahora tarifas bajas que, aunado a otros factores como el aumento del costo de refacciones por el alza del precio del dólar, disminuyen significativamente las ganancias de sus socios.

A los gastos iniciales, deben agregar el pago corriente de un seguro de cobertura amplia exigido por la empresa y el riesgo de sufrir algún incidente que deje el auto sin trabajar por varios días e implique gastos de reparación.

Aunado a ello, y a pesar de la regularización, los socios sienten que aún no existe la certeza jurídica óptima para su operación, pues constantemente se sienten amenazados por la posibilidad de que las autoridades impongan nuevos requisitos para su operación, como han pedido algunas autoridades, legisladores locales y taxistas establecidos.

El pasado 29 de enero, algunos socios y taxistas de Uber llamaron a un paro en protesta por las nuevas políticas de la empresa que, sin embargo, no tuvo mucho impacto ni en el servicio ni en la propia empresa, la cual se limitó a declarar que estaba abierta a escuchar a todos sus socios.

Contrario a lo que sucede con los socios, la plataforma Uber, que inició operaciones en México en agosto de 2013, maneja cifras muy optimistas.

En diciembre anunció que México se convirtió en su tercer mercado más grande en el mundo, sólo detrás de Estados Unidos  y China.

Actualmente tiene cerca de 40 mil socios o autos afiliados y opera también en Guadalajara, Puebla, Querétaro, León, Monterrey, Toluca y Tijuana.